jueves, septiembre 23, 2010

Asesinatos de "honor" en Egipto.

Oficialmente, Egipto no padece “asesinatos de honor”; quizá muchas jóvenes se suicidan, pero no son asesinadas. Esta es la cantaleta del gobierno; una mentira, por supuesto.

Los archivos de Azza Suleiman y su Centro Egipcio para la Asistencia Legal a mujeres, y otras ONG de El Cairo dicen la verdad. En mayo de 2007, un granjero del sur del país decapitó a su hija al descubrir que ésta tenía novio. En marzo de 2008, un hombre identificado sólo como “Mursi” mató a golpes y mediante electrocución a su hija, por recibir la llamada telefónica de su novio. Mursi, de la localidad de Kafr el Sheij, en el delta del Nilo, admitió haberla “golpeado con un palo grande” y rematarla con choques eléctricos. El asesinato se descubrió sólo cuando el cuerpo apareció en un hospital local.

El trabajo de Azza Suleiman incluye casos mucho más horribles. El incesto es un problema mayor cuando nadie lo discute, señala. Recientemente, un egipcio admitió haber matado a su hija porque estaba embarazada, y él era el padre. Fue un caso de incesto, y mató a su hija para defender el “honor” de la “familia”. Otras cuatro mujeres fueron asesinadas hace poco porque fueron violadas. La comunidad de cristianos coptos, que equivale a 10 por ciento de la población egipcia, se ha cerrado a la investigación de cualquier “asesinato de honor”, pese a que jóvenes cristianas han sido asesinadas por querer casarse con musulmanes.

Según Amal Abdelhadi, de la Nueva Organización de la Mujer, no existen cifras de crímenes de “honor” o incesto porque los casos nunca llegan a los tribunales. “Ahí es más fácil hablar de violación dentro del matrimonio”, dice. “He estado en casas donde toda la familia vive en un cuarto: los abuelos y los niños, la mitad de la familia duerme bajo la cama y lo escuchan todo. Son demasiados y están hacinados. Las mujeres jóvenes de la familia se tienen que casar, y por eso, si se cree que alguna se ha portado mal, se le puede matar con el argumento de que de otra forma ninguna de las demás chicas se casará. El asesinato “por honor” les libera el camino. Esto continuará hasta que dejen de ser consideradas objetos sexuales y se les respete como personas con cerebro”.


Los jueces egipcios se caracterizan por romper la ley, o ignorarla por completo, cuando se trata de asesinatos dentro de la familia. “Hubo un hombre sentenciado a seis meses de cárcel, sólo seis meses, por matar a su hermana”, dice Amal Abdelhadi. “¡Un juez decidió que dado que el hombre viviría el resto de su vida con la culpa de matar a su hermana inocente, no debía ir a prisión!”.

Están además las cortes egipcias. “En Líbano y Jordania tienen artículos en la ley que se aplican específicamente a los asesinatos de “honor”. Pero en Egipto se concede al juez una autoridad especial, según el artículo 17, y tiene facultad de aplicar la clemencia y reducir la sentencia, por ejemplo, de 25 años a sólo seis meses de prisión. La formación religiosa que suelen tener los jueces los afecta y pueden argumentar que el comportamiento de la víctima fue contrario a la tradición y, por tanto, el asesino, ya sea el padre o hermano, “reaccionó de manera natural”, lo cual motiva la indulgencia hacia los perpetradores.

“Sin embargo, nuestras estadísticas indican que 79 por ciento de las jóvenes que han sido víctimas de crímenes de ‘honor’ fueron asesinadas debido a una simple sospecha: llegaron tarde a casa, o porque los vecinos dijeron haberla visto reír a carcajadas en la calle”.

En Sohag y Assiut, al norte del país, Suleiman y sus colegas se han reunido con altos funcionarios policiales. “Encontramos que en sus actas convierten los asesinatos de “honor” en suicidios, porque creen que así ayudan a la familia de la víctima, aunque la familia haya cometido el crimen, con lo que los policías se convierten en cómplices”.

A la activista no le agrada la policía. “A veces tenemos tres o cuatro denuncias de incesto y recurrimos a la policía, logramos que los oficiales hablen con el hombre –cuando una mujer ha sido violada por su cuñado, por ejemplo–, pero si una mujer huye de su casa, en vez de protegerla, la policía la lleva de vuelta con sus familiares.

Suleiman aseguró que se niega a ONG extranjeras permiso de trabajar en Egipto si sus proyectos contienen observaciones “políticamente inaceptables”, incluso aquellas que tienen la misión de mejorar las relaciones entres mujeres cristianas y musulmanas. “La policía me llamó y me amenazó: ‘Te enseñaremos una lección’. Así que en una entrevista para un periódico declaré: ‘Los policías aquí son como perros salvajes’”. Desde entonces, frenaron todos nuestros proyectos. La policía me pidió que me disculpara y les contesté: “Lo que dije fue un error, los perros son mucho más agradables que la policía”.

Fuente: http://revista-amauta.org/2010/09/la-mentira-detras-de-los-masivos-suicidios-de-mujeres-egipcias/


6 comentarios:

Pioresnada dijo...

Una más para los seguidores de religiones. Ahí tienen una muestra de sus frutos.

Julio Córdoba dijo...

Sia bárbaro... cuando uno lee esto se siente como si viviera en un país civilizado...

Dean CóRnito dijo...

Y eso es lo que en Occidente llaman "países árabes moderados". Moderado my ass...

P. Vargas dijo...

Juro que si hace unos segundos después de leer este articulo alguien me preguntara: estarías de acuerdo con una invasión a Egipto para terminar este martirio? Hubiese respondido que si...

KagosaVampire dijo...

que asco...


pd. que fino el comentario de cordoba

Terox dijo...

Como dice Córdoba, aunque no lo creamos estamos en un percentil bastante alto de "civilización"...