jueves, abril 29, 2010

Lluvia


Estaba mi hija viendo la película Lluvia de Hamburguesas cuando recordé un hecho curioso que se dio alguna vez en la historia, y es que justo en cuanto a lluvias se trata no solo agua ha caído en este mundo maravillosos que no debería dejar de sorprendernos nunca, y no fue ni en una sola ocasión ni por asunto de el apocalipsis; tampoco aparece en ninguna predicción de Nostradamus, pero sí, en este mundo ha llovido peces y ranas, pero cómo?
La última vez fue: en 1975. ¿Puede explicar la ciencia uno de los fenómenos más curiosos de la naturaleza?. El 16 de febrero de 1861, un violento sismo sacudió la isla de Singapur. Durante los seis días siguientes llovió de forma torrencial. En la mañana del 22, después de un último y furioso chaparrón, paró de llover. Francois de Castelnau, un naturalista francés que se encontraba en la isla, informó un año más tarde a la Academia de Ciencias de París sobre lo que sucedió entonces: "a las 10 de la mañana salió el sol y desde mi ventana vi gran número de malayos y chinos llenando cestos de peces que recogían en los charcos de agua que cubrían el terreno. Cuando pregunté por el origen de los peces, respondieron que habían caído del cielo. Tres días después, cuando los charcos se secaron, encontramos muchos peces muertos".
Aunque Castelnau no vio personalmente la lluvia de peces, estaba convencido de que habían caído del cielo.
El doctor A.D. Bajkov, marino y científico norteamericano, tuvo más suerte. El 23 de octubre de 1947 estaba desayunando con su esposa en un café de Marksville (Louisiana. Estados Unidos), cuando poco después de un chaparrón notó que había peces tirados en la calle: "peces sol, pececillos de ojos grandes y róbalos negros de hasta 23 cm de longitud". Se encontraron más peces en los techos, fríos y muertos, pero aptos para el consumo.
Por poco fiables que parezcan estos relatos, en la actualidad existen numerosos testigos oculares de este fenómeno El señor Joan Ribet, labrador originario de Montgat (Barcelona), afirma haber presenciado en su juventud un insólito chaparrón que se abatió sobre la localidad de Granollers: además de peces, cayeron otras clases de animales (ranas, insectos, etc.), y el suelo quedó cubierto por una capa de barro de unos 30 cm de espesor. "Entonces -dice el señor Ribet- se comentó que una tromba había absorbido agua de algún pantano y la había soltado sobre Granollers. Pero realmente fue un hecho muy extraño.»
En 1979 un periodista británico reunió información sobre un fenómeno análogo acaecido en Mountain Ash, Gales, el 9 de febrero de 1859. Por lo visto, John Lewis, que estaba trabajando en un aserradero, quedó atónito cuando hacia las 11 de la mañana fue golpeado por pequeños objetos que caían del cielo, uno de los objetos se coló por el cuello de su camisa: "cuando metí la mano me quedé sorprendido al descubrir que era un pececito. El suelo también estaba cubierto de ellos. Me quité el sombrero; el ala estaba llena de peces. Saltaban por todas partes... Mis compañeros y yo podríamos haber llenado cubos de ellos..."
Una experiencia similar aconteció unos 85 años después a Ron Spencer, cuando estaba destinado en Kamilla, India, cerca de la frontera con Birmania. Hablando por la BBC, en abril de 1975, después de que un oyente describiera su experiencia de una lluvia de peces, Ron contó que le gustaba salir a lavarse bajo la lluvia cuando llegaban los monzones. En una ocasión estaba en este ritual, cuando: Unas cosas empezaron a golpearme, y al mirar a mí alrededor vi miles de formas pequeñas que se retorcían en el suelo y otros miles que eran barridas de los tejados, que caían en los canales y en los arrozales. Eran peces pequeños, del tamaño de sardinas. No hace falta decir que poco después de la tormenta no quedaba ninguno. Las aves se los comieron.
Nadie ha descubierto aún con cuánta frecuencia ocurren las lluvias de peces. La documentación está muy repartida, y no se dispone de un estudio completo que registre todos los casos. Pero parece que sólo las lluvias de sapos y ranas las superan en abundancia. Por ejemplo, el doctor E.W. Gudger, del Museo de Historia Natural de los Estados Unidos, recogió informes durante 40 años y sólo encontró 78 relatos, repartidos en 2 350 años. De éstos, 17 sucedieron en los EUA; 13 en la India, 11 en Alemania; 9 en Escocia; 7 en Australia; 5 en Inglaterra y Canadá y el resto en diversos lugares. Pero Gilbert Whitley, trabajando con los archivos del Museo Australiano, enumera más de 50 lluvias de peces sólo en Australasia, entre 1879 y 1971.
Una de las explicaciones dadas al fenómeno de la lluvia de peces son las trombas marinas.
Una de las primeras referencias a una lluvia de peces se encuentra en un antiguo texto griego, el Deipnosophistai, compilado a fines del siglo II por Ateneo. Estos fragmentos, recogidos de los escritos de casi 800 autores.
Pero pese a la proliferación de informes auténticos y fidedignos de que se han producido lluvias de peces, nadie ha proporcionado una explicación convincente del porqué. Una de las explicaciones más plausibles es que son causadas por tornados, trombas marinas o torbellinos, que levantan hasta las nubes el agua del mar con sus correspondientes peces y los sueltan sobre tierra firme.
Otras explicaciones sugieren que el fenómeno es causado por peces "que emigran a tierra"; que pájaros que se alimentan de peces regurgitan o dejan caer su comida; que los peces son transportados por lagunas o arroyos que se salen de cause, y que los peces que hibernan en el barro son reanimados por la lluvia. Pero todo esto no explica la variedad de especies halladas en el mismo lugar, la variedad de terrenos donde se han hallado peces y el enorme número de peces caídos en algunos casos. Y aunque existen casos bien documentados de tornados y trombas marinas que transportaron peces, esta explicación es inadecuada para abarcar todos los casos.
Tornados, trombas y torbellinos actúan indiscriminadamente. Suelen recoger muchas cosas en su camino, y esparcirlas por todas partes. Esto contradice de forma espectacular lo que sucede en la gran mayoría de casos de lluvias de peces. En el caso de Mountain Ash, por ejemplo, la lluvia abarcó únicamente una zona cuya superficie era de 73 metros por 11.
Los objetos atrapados por las corrientes de un torbellino deberían ser despedidos en momentos diferentes y a distancias diferentes, de acuerdo con su masa, tamaño o forma. Pero, por el contrario, las lluvias de peces a menudo incluyen ejemplares de tamaños distintos. En Feridpoor, India, por ejemplo, en 1830 cayeron dos especies de peces, una más grande y pesada que la otra. Del mismo modo, peces cuya longitud oscilaba entre los 15 y los 30 cm cayeron en varios jardines de Essex, el 12 de agosto de 1968, según informaron los periódicos del día siguiente.
Charles Fort, que pasó toda su vida recogiendo datos acerca de fenómenos extraños, sugería que las lluvias de peces eran resultado de lo que él llamaba "teleportación", una fuerza que puede transportar objetos de un sitio a otro sin atravesar la distancia intermedia. Esta fuerza, afirmaba Fort, era más activa en el pasado que ahora, y sobrevive actualmente como una sombra débil y errática de lo que fue. Por efecto de la teleportación, los peces son retirados de un lugar donde abundan hasta un punto del cielo, desde donde caen. A veces este punto no está a demasiada altura con respecto al suelo, y eso explica que los peces sean encontrados a menudo vivos. Otras veces está muy cerca del terreno y eso explica la frecuencia con que aparecen en el suelo durante una tormenta. La teleportación parece, en efecto, una explicación rebuscada; es difícil creer que los peces puedan desaparecer de un sitio y aparecer en el aire. Pero, ¿qué otra alternativa queda? En la actualidad, las lluvias de peces siguen constituyendo uno de los fenómenos más raros y menos explicables de la naturaleza... Suponiendo que sea la naturaleza, tal como la entendemos, la que las provoca.

La explicación más lógica es para mí la de los tornados, a fin de cuentas no podemos todavía entender cómo funcionan en su totalidad, o bien como dicen por ahí, que el sol bien puede evaporar las aguas con los huevos de los peces y estos en las nubes tener suficiente humedad para madurar, convertirse en un pez y caer al suelo como lluvia; aunque eso solo explicaría a los peces chicos; en fin la explicación que más me convenció fue la que me dio mi propia hija: "seguro fue que alguien construyo una máquina que hacía que lloviera comida, y alguien pidió una orden de pescado" ahhhh! esa capacidad maravillosa que tienen los niños de asombrarse, sin preguntar por qué.

3 comentarios:

Terox dijo...

Hay carajadas muy raras... me acordé de Magnolia... me cuadra esa película...

Edwin dijo...

Me suena más a un tornado que extrae peces del mar, ríos o lagos. Habría que ver si las zonas afectadas por las lluvias de peces tenían cerca alguna fuente de agua cerca.

Si no perdiéramos la inocencia de nuestra niñez las explicaciones sobrarían.

Oscar C dijo...

Excelente artículo, sin embargo manda huevo que no cités las fuentes amorexia. En este caso copy & paste de aquí: http://www.lo-inexplicable.com.ar/enigmas/peces_delcielo.htm
El no citar fuentes le resta credibilidad al blog, ya había mencionado esta misma situación con la entrada de la famosa montañita de windows xp: http://conejos-suicidas.ticoblogger.com/2009/06/el-ocaso-del-fondo-de-pantalla-de.html
Pellizcate un toque Amorexia